miércoles, 1 de enero de 2014

*Influyente en Obras #1: STAR WARS [Saga de películas, juguetes y cómics]


Antes de comenzar este primer GRAN reconocimiento de las cosas que me motivaron a ser escritor, y que moldearon mi estilo actual de redacción, debo admitir que este posiblemente no sea el post que resuma toda la saga de Star Wars creada originalmente por George Lucas. Lo que es más, no hablaré de las sinopsis de las películas, comics o libros relacionados. Solo mencionaré el por qué Star Wars fue tan influyente para mí. No esperen una wikipedia dedicada al universo de Lucas, porque no lo será.Con eso aclarado, comencemos entonces.



Primero que nada ¿qué es lo que más me gusta de Star Wars y su franquicia? ¿Son sus armas avanzadas? ¿Sus criaturas? ¿Sus entrañables personajes? ¿La música compuesta por el afamado John Williams? ¿O la mítica Fuerza, empleada por los justos caballeros Jedi y los siniestros lores del Sith? Pues, en pocas palabras, es un poco de todo. Pero no de tal forma que combinados creen la GRAN película. No mis queridos lectores. Lo que más me gusta de Star Wars es la manera cómo se combinan todos los elementos ya mencionados de manera romántica, poética, en perfecta armonía.


Tal y como el maestro compositor Williams hace para crear la música detrás de un film, Star Wars se compone de elementos fantásticos que han marcado a una generación entera y las que vinieron después.
Entre esos miles de fans adquiridos, me encuentro yo.
Entonces ¿cómo se crea esta relación entre mi persona y la saga? No empieza con la trilogía original, nada que ver. De hecho, recuerdo que de pequeño vi las películas por Tv. Y la verdad es que no generaron una marca instantánea, solo un conjunto de imágenes que no llegaban a definirse entre mis recuerdos más tempranos. Incluso, hasta el día de hoy, soy incapaz de recordar algo de lo que estaba haciendo mientras veía por momentos la pantalla de Tv. Todo se resume a muchas luces, monstruos apareciendo y retirándose, una serie de paisajes ordinarios y alguna que otra línea de algún personaje durante las películas. Así de desordenada fue mi relación.


¿Cuándo ocurre entonces, realmente, este fanatismo mio por la franquicia? Muchos años después, y no gracias a la trilogía original realmente. Todo empieza en el año de 1999, cuando la primera película de la nueva trilogía (y más tarde enterándome que correspondía a una saga de seis) es estrenada en las salas peruanas. No recuerdo el trailer promocional, no recuerdo el previo al ingresar a la sala de cine, ni tampoco de lo que ocurrió durante o después de la proyección del film. Tan solo el instante en que todo inició para mí, una película interesante y, a su manera, diferente de las demás. Maravillado por todo lo que mis ojos captaron en aquel preciso instante, repetí la misma experiencia incontables veces en la nostálgica y fidedigna versión en VHS.
Identificable el pequeño Anakin Skywalker y su camino incierto, iniciándose, sin saber yo que su futuro ya estaba marcado por la siniestra figura del Dark Lord Vader en las posteriores películas (ya dije antes que no sabía que esto correspondía a una saga, era pequeño ¡no me juzguen!).
Y hasta el día de hoy, lo que se queda en mi mente será por siempre la música de duelo entre un joven Padawan Obi-Wan Kenobi, su maestro Qui-Gon Jinn y el aterrador Sith Darth Maul. Estoy hablando del "Duel Of The Fates" compuesto por John Williams.
Irónicamente, y contra todo pronóstico (quizá en parte, por mi falta de atención hacia el cine como hoy en día le presto, obviamente por ser un niño), la magia de The Phantom Menace quedó allí. Y no volvió a aparecer hasta varios años después.

Santo cielo. Cuesta creerlo, pero no llegué a ver la segunda entrega de la saga: Attack of the Clones, cuando ésta fue estrenada en los cines. ¿Por qué? Sinceramente, no me sentí interesado. Es decir, SABÍA que era la continuación de la primera. Lo que es más, SÍ RECUERDO haber visto el trailer promocional en el cine. Y LO QUE ES PEOR, sí me emocioné cuando vi las primeras imágenes de éste. ¿Qué pasó entonces? ¿Qué cosa tan abominable me alejó por años y años del film, de la saga y todo lo que estuviese relacionado con ella? Resultará muy gracioso para ustedes, pero sí. Fue algo muy simple y concreto: el amor entre Anakin Skywalker y Padmé Admidala.
Era aún niño y muy joven para entender esto de las relaciones sentimentales dentro de un film, por lo que, no era de extrañar que sintiese asco o vergüenza ajena cada vez que una escena de amor se presentaba ante mis ojos, por más entretenida que la película fuese. Típico niño que solo quiere ver acción y aventuras.

...pero los años pasan, uno crece y va entendiendo cosas, aceptándolas. Y pues, antes de darle pase libre a esta segunda entrega, algo se presentó antes. Tan poderoso fue que, declaro oficialmente, prendió el motor de mi fanatismo por la saga a full. ¿De qué estoy hablando? ¡De la mini serie animada Clone Wars dirigida por Genndy Tartakovsky en Cartoon Network!
Rápida, ingeniosa, creativa y atrapante. Esta serie de pequeños cortos animados de la saga cautivó mi persona por años (y aún lo sigue haciendo). Conseguí el DVD de la serie e hice mía la historia, disfrutando del arte colaborativo entre Genndy y Lucas. Gracias a esto, me animé a ver el Attack of the Clones... y el fuego del fanatismo tan solo fue aumentando con los días. Vi la trilogía clásica con otros ojos y sentí una curiosidad tremenda por saber cómo se conectaban ésta con la nueva. Y entonces, la fecha definitiva del cierre: Revenge of the Sith se estrenaría en el 2005. El reloj corrió como loco a partir de ese momento. Sentí que debía prepararme más para tal acontecimiento. Y entonces di con la Asociación Cultural The Force Perú, de la cual me hice miembro casi instantáneamente.
¡Cómo olvidar esa época! Ya estaba en primero de secundaria, pasaba de la niñez a la juventud a pasos agigantados, y mi mente estaba inmersa en el universo creado por Lucas. ¿Qué salió de todo esto? ¡Ah, un montón de cosas que decidí recolectar para mostrárselos!
Primero adjunto una foto de mis dos carnets del club, del lado oscuro y del lado de la luz. Detrás de éstos aparecen los boletines que eventualmente salían al público para conocer sobre los artículos, juguetes, juegos y comics relacionados con la saga. Gracias a éstos, supe que el universo de Star Wars era mucho más grande y complejo de lo que creía posible, que iba mucho más allá de las seis películas y las series de Tv. Como joven, esto me cautivó y quise ser parte de ello también.
¡Qué mejor manera sino jugando el Trading Card Game oficial de la saga! El juego de cartas en paquete de la segunda película, fue todo un lujo. Dos mazos de cartas de ambos lados de la fuerza para jugar con un compañero, instrucciones y una serie de códigos y puntajes hicieron éste mi juego de la adolescencia. Pero entonces, empieza el largo camino de la decepción, el freno de mis fantasías. ¿De qué estoy hablando? Es simple, de dinero. Este juego no se limitaba tan solo a una baraja otorgada por el set box, sino también por otras más que podías conseguir en tiendas especializadas. Y, creo que resulta un tanto obvio, pero éste tipo de juegos con cartas no resulta ser nada barato para quien desea ingresar. Tras conversar con otro jugador, y habiéndome armada una muy buena baraja de cien cartas, me di cuenta de que las necesidades económicas pesaban más que los deseos de un muchacho ilusionado por sus películas favoritas. De esa manera, con el tiempo mi interés bajó, y quedó reducido a lo que pueden ver en la imagen de la izquierda: un pequeño album de cartas, muy semejante al que podrían ver en sitios como el C.C. Arenales donde se compran estos productos y demás relacionados en el tipo de juego de cartas intercambiables (Pokemon, LOTR, Yu-Gi-Oh!, y un muy largo etc.).

Y la rueda no dejó de descender por la ladera. El dinero fue el impedimento de siempre y, debo admitirlo ahora, quizá no hubiese sido muy sensato comprar todas estas cosas que a mi edad, representan nada más que un muy bonito recuerdo, una nostálgica sensación de ser joven y anhelar algo más grande que tú. Ese es el por qué dejé de coleccionar cartas, boletines y figuras de acción. A la derecha podrán ver mi pequeña colección de éstos últimos, una de la cual no me he deshecho todavía y nunca lo haré. Pero, vamos, seamos justos. Sí disfruté esta etapa, dentro de todo, me alegra haber sido parte de ella. Porque, de no ser por ésta, nunca me hubiese atrevido a crear algo mio, algo propio que brillase por ser diferente a la gran saga de Star Wars. Estoy hablando de mis escritos, más propiamente dicho, de mi primera novela. Pero ya hablaremos de eso en otra ocasión.

En fin, llegamos a la cima de la montaña. El estreno de la tercera y última película de la saga (por aquel entonces, por supuesto). La expectativa era muy grande en aquel día. Era de tarde, me acuerdo. Estaba viendo nuevamente la primera temporada de las Clone Wars para ir calentando motores. Y cuando al fin llegó el momento de ir al cine, no podía estar más emocionado. Mi mente se traslada rápidamente a los minutos previos antes de entrar a la sala, mirando los carteles de cine. Sentado y jugando con mi espada láser color violeta (como la de Mace Windu), me imaginaba las escenas y todos los momentos que viviría una vez las luces se apagasen y la película diese inicio.
Y desde ese día, habría un antes y un después en mi línea como artista, un cambio radical en todo lo que había creado o que crearía con los años. Poco imaginaba lo oscuro del film, la crudeza de algunas escenas y la caída de un héroe al cual admiraba. No puedo decir que salí contento y radiante del cine, porque el poder de la película aún seguía allí dentro de mi cabeza, de mi corazón. ¿Había acabado? No podía creerlo, no podía ser posible. Pero sí, era la despedida. Todo lo que ocurrió luego de eso, ya no avivó más el fuego de mi fanatismo. Claro que no murió instantáneamente. Esto perduró por algunos años más, pero como dije, la roca ya estaba rodando por la ladera y estaba pronta a estrellarse contra algo.


Y en las últimas etapas de mi adolescencia, ocultándose tras las nubes de la tristeza y la soledad, Star Wars ya no volvió a brillar ni un día más dentro de mi mundo. Se fue para siempre, pero dejando una estela de recuerdos tan vivos como el carbón durante una mañana fría.
Eso no quiere decir que me desligué de todo lo relacionado a esto. De hecho, como pueden apreciar a su izquierda, seguí viendo las películas por un buen tiempo, como una maratón a lo tipo LOTR, el Padrino, estudio Ghibli, etc.
Pero necesitaba alejarme de esto un tiempo, y sobre todo, sabiendo que el macro universo de Star Wars continuaba en cosas que no verían nunca en el celuloide y que requería una gran inversión de mi parte de tiempo y dinero que ya no poseía. Todo esto devino en el alejamiento de la saga por años. Incluso, admito no haber visto ninguna de las películas ni siquiera a esta edad mía como adulto ya.
Aunque... debido a asuntos muy personales que avivaron al pequeño que una vez fui, movido por la nostalgia y muchas cosas más, me aventuré y me permití coleccionar un conjunto de comics que explican el origen de todo el macro universo de Star Wars a precio cómodo. Ya hablé de esto en el post de "Semejante a lo perfecto", pero la historia está muy bien relatada y graficada al punto de no saber exactamente cómo se relaciona ésta con el Star Wars de hace algunos años atrás. Pero esto me confirma que aún hay una fan base firme en el mundo que está dispuesta a seguir consumiendo el material de Lucas, lo que, eventualmente devino en el anuncio de nuevas películas a ser estrenadas en algunos años (aunque ya no sean dirigidas por George).
No meteré más carbón al fuego sobre la polémica de los contratos y licencias que Disney realizó con Lucas sobre la autoría de las próximas películas. Solo diré que, sí, me sentí un tanto disgustado al principio por la noticia. ¡Hombre, tengo cosas que yo he creado y ni por un millón se las regalaría a desconocidos!
Pero luego, pensándolo con más calma, me di cuenta de que Lucas ya había reconocido que lo que había creado era mucho mayor a él. Y por consiguiente, debían tomar las riendas del proyecto personas con ideas nuevas, frescas y adaptadas a las exigencias del público actual. Por último, me dije a mí mismo: "hey, aún no se ha estrenado y ya hay mucho ajetreo al respecto. Primero miraré y luego daré mi opinión. Ser del montón reclamón no va a cambiar las cosas."

De esa forma, cerraré mi pequeño aporte sobre la saga de Lucas y su relación con mi persona. Tuvo un inicio, hubo un auge de emociones y expectativas, y luego fue decayendo hasta quedar como un grato recuerdo. No diré nada sobre las versiones en 3D, remasterizadas en Blue Ray, porque no las he visto y no estoy interesado tampoco. Solo puedo comentar sobre lo que vendrá y cómo me siento. Sí, espero la nueva trilogía pero tampoco es la misma sensación de cuando Revenge of the Sith fue estrenado. Ya no soy un jovencito, pero algo de él queda muy en el interior de mi persona. Y creo que eso es lo importante: no olvidar lo que una vez amaste con tanta pasión. Debes agradecer, sonreír y seguir adelante, nada más.
Le dejo con una imagen de demuestra mi devoción a la saga, luego de cinco años o más de ausencia.
Gracias por leer y... ¡que la fuerza los acompañe!


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Escrito por: Juan Carlos [The Agent]
Fotos tomadas por: Kuroneko
Código: 2244for_ce88

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