miércoles, 13 de agosto de 2014

*El Coleccionista Interior #6 [Batman: La Broma Asesina Análisis]

Hay obras que no pueden pasar desapercibidas, no importa si el tema es recurrente o si los personajes ya son tan conocidos que, a primera vista, pareciera inútil tratar de sacarles "el jugo", como dicen por allí. Esto fue lo que pensé inicialmente cuando obtuve la popular obra del maestro Alan Moore, lo cual llamó bastante mi atención y me hizo reconsiderar mis prejuicios por un cómic del popular caballero de la noche.
Y cuando abrí las páginas, simplemente no pude dejar de leerlo. Pero vamos a verlo más detenidamente...

¿Quién es el asesino?
Aunque pueda parecer obvia la respuesta (gracias a la portada), quizá requiramos ser cauteloso al declara casi de manera inmediata: "¡el Joker por supuesto!". Porque, si analizamos de principio a fin todas las escenas tal cual acontecen cronológicamente, el responsable de la muerte de un ser humano y su resurrección en un maniático homicida burlón, podría ser tanto Batman como la sociedad. Vamos al hecho, la historia nos ofrece una nueva visión del origen del Joker. Apartado de toda idea primeriza cuando tratamos de darle un génesis al afamado asesino de la sonrisa blanca, vemos a un hombre pobre, humilde y que ama a su familia, dispuesto a sacrificar todo para darle lo que necesita. Sin embargo, la junta con la gente inadecuada lleva a acciones inadecuadas, terminando finalmente en un trágico accidente.
La deformación interna del hombre que se vuelve el Joker, es simplemente fascinante, y al mismo tiempo, muy patética (en el sentido original de la palabra). De esta manera, podemos entender al antagonista, dentro de su mundo distorsionado, cómo se siente y porqué cree que todos terminaremos volviéndonos tal cual lo es él. ¿Locos? Tan solo necesitamos un empujón, algo que nos haga resbalar de la cuerda de la cordura, y listo. Aquí tenemos a otro Joker más.

¿En qué consiste la broma asesina?
Básicamente, torturar a una persona de tal modo que ésta pierda la cordura. Y no cualquier tipo que se nos cruce por la calle, sino aquellos que están completamente seguros de su sentido personal de justicia. Ello involucra a los policías, jueces, justicieros enmascarados... y todos ellos son vulnerables.
El Joker decide ir por todo, y toma como rehén al oficial James Gordon, torturándolo tanto física como psicológicamente, mostrándole las terribles imágenes de su propia hija, Barbara, desnuda y lastimada. Todo esto tan solo para convencer a su rescatista (Batman) de que incluso un hombre justo y humilde como James puede quebrarse y entregarse a los brazos de la desesperación absoluta.
¿Cede el buen hombre a los macabros intentos del sonriente villano? Es más que admirable y sorprendente lo que Gordon exclama luego de que Batman ingresa en escena: "¡Tenemos que demostrarle que nuestra forma de hacer las cosas (justicia) funciona!". Simplemente magnífico, como éste hombre que ha visto el mismísimo infierno, intenta convencer al anarquista de que la justicia correcta es aquella que se rige bajo el criterio del sistema y la condena judicial. Y NO aquella que es personal, vengativa, asesina.
Aunque a éstas alturas, uno cree que la única vía posible es que el Joker muera. Porque, tras haber hecho todo lo que presenciamos en el cómic, y considerando su pasado, ¿es posible que pueda "curarse"?

¿Un trato justo? ¡El cliché se rompe al fin!
Batman hace un acuerdo apenas la historia da inicio. Muy aparte de lo que pasa en las primeras páginas del cómic, ésta postura se mantiene hasta el final. El caballero de la noche intenta convencer al Joker de que se detenga, porque más adelante no habrá salida para ninguno de los dos. La muerte será lo único que podrá librarlos del constante enfrentamiento. No bastará con encerrarlo, como Gordon declara heróicamente casi al término de la historia, sino que una medida más drástica deberá ser tomada.
Conmueve un poco, y agachamos la cabeza con la decepcionante respuesta del Joker. Es decir ¿qué más se podía esperar de un villano como él? No es que un diálogo entre ambos pudiese funcionar como una epifanía para que el Joker dejase de ser quien era, ni tampoco que cesase de cometer los crímenes de siempre (los que van de mal en peor cada vez). Pero al menos, no se puede decir que no se intentó remediar las cosas de un modo distinto a lo acostumbrado. Es algo que no vemos mucho en las novelas gráficas o en las películas de hoy en día. Un momento para que el héroe y el antagonista hablen, pero lo hagan con una seguridad tal, que convenza al público de que la intención en AUTÉNTICA. Porque de lo contrario, quedaría como que están haciendo tiempo hasta que la acción empiece (y eso ya está muy gastado).
Ya con esto, digo que no hay secuencia de acción final luego de la oferta. Todo termina allí. Pero ¿qué clase de final se le puede dar a una obra de tal calibre?

Un último chiste (?)
La gracia y humor negro del Joker brilla por su constante uso a lo largo del cómic. Incluso en el clímax de la historia, ésta decide cerrar con broche de oro tras contar un interesante chiste sobre dos lunáticos en una terraza. Ya sea que éste contiene un mensaje oculto o no, debemos admitir que es gracioso. Sí, ya sabemos que ello puede parecer absurdo, pero incluso para bromear uno debe tener talento. Sea como sea, lo que pasa a continuación es de layenda: ¡Batman se empieza a reír! Atrás queda ese serio personaje que nos intimida con su mirada, éste se une a la gracia del Joker y ambos ríen bajo la lluvia. Y mientras las carcajadas se van apagando, una intriga casi enfermiza surge en el lector: ¿acaso Batman mata al Joker? Lo último que vemos son los brazos del enmascarado con capa ahorcando al payaso de rostro blanco. Y no se ve nada más. Tal es la duda, que muchos se lanzan con su propia teoría e interpretación de los hechos.
Honestamente, si lo hizo o no, como cliffhanger es muy bueno. La duda a veces es el mejor final, si es que se hace de un modo profesional, y no como una manera indirecta de decir al lector: "no sé cómo demonios acabar esto"; dicho de otro modo, tapar la mediocridad. Alan Moore, así no esté contento del todo con su propia obra, le dio ese toque suyo personal que lo hace grande.


¡Conclusión! Es una buena obra que vale la pena ser leída una y otra vez. Siempre se pueden apreciar muchos más elementos que la primera vez...aunque ello no esclarezca definitivamente el final, pero de todas formas, siempre quedarán las ganas de resolver la finalización del cómic por uno mismo. Mi calificación es la máxima que se le puede otorgar a una historia gráfica como ésta. No hay altibajos ni decepciones en el camino. Así que... ¿qué esperas para leerla de nuevo, joven lector?
------------------------------------------------------------------------------------------------
Crítica por: Juan Carlos [the Agent]
Imágenes por: Kuroneko
Código: 5445BAT45KER

No hay comentarios:

Publicar un comentario